martes, 19 de junio de 2007

Sonríe… ¡Te odio!


Siento como la dulce y amarga sensación invade desde lo más superficial de mí ser, hasta lo más profundo de él (me refiero a esos sentimientos que yo creía olvidados, y, que al parecer, ahora se descubren, para talvez, no perderse nuevamente) y siento como en mi rostro se dibuja (exclusivamente para ti, mi pequeña) una totalmente plástica, artificial y fingida sonrisa al observarte, esa que encierra más de un sentimiento oculto hacia ti, (y cuando me refiero a oculto, me refiero a malo) y hacia tu mirada inocente que tanto me molesta, y que me acecha de vez en cuando hasta en mis propias pesadillas… Y me río hacia mis adentros de uniforma alocada cada vez que pienso, que mi boca pudo pronunciar un tan puro “te quiero” hacia ti, y si, ahora decido también decirte, mi pequeña, sin importar cuanto te duela, y librándome así de todo remordimiento o sentimiento de culpa o pesar, (¡Y más aún!, con una naturalidad que te sorprende tanto a ti como a mi) el mas puro y simple “te odio”; Y sinceramente… no sabes cuanto me complace decírtelo, con esta sensación que ya te mencione anteriormente, esta de una cólera extrema, si, ¡esta que me hace hervir la sangre con una sensación que me hace sentir tan viva! (si, si tenias dudas y querías saber… todo esto me agrada…).
Y me retiro, con una satisfacción enorme de tu presencia, con una sonrisa amplia dibujada en mi cara, (¡claro que sí!, esta sonrisa es provocada por verte llorar) y entre carcajadas decido voltear mi mirada por ultima vez, para poder decirte burlonamente: “¡Sonríe mi pequeña… sonríe por que te odio!”

No hay comentarios: